Estás a un paso de terminar el proyecto, de animarte a esa conversación o de cambiar de trabajo, y de golpe aparece algo: dejás todo para mañana, te enfermás, te peleás con alguien o te convencés de que "no era para vos". Si te pasa seguido, no es mala suerte. Tiene nombre: autoboicot.
Es la parte tuya que frena lo que la otra parte quiere. No lo hace por maldad: casi siempre está tratando de protegerte de algo que en algún momento fue peligroso, como el rechazo, el fracaso, quedarte solo o sola, o incluso el éxito y todo lo que trae. El problema es que sigue actuando aunque ese peligro ya no exista.
Algunas señales comunes:
Carl Jung llamó sombra a todo lo que apartamos de nuestra imagen consciente: rasgos, deseos y miedos que aprendimos a esconder. Lo que no se mira no desaparece; actúa desde atrás. Una pista simple: lo que más te molesta de los demás suele hablar de algo tuyo que todavía no reconocés.
La astrología no "explica" el autoboicot, pero ofrece un mapa muy útil para mirarlo:
Por ejemplo, alguien con Saturno sobre el Medio Cielo puede sentir que necesita estar "perfectamente preparado" antes de mostrarse, y por eso nunca se muestra. Verlo escrito en la propia carta suele ser el primer paso para soltar ese freno.
Si la última pregunta te hizo ruido, te puede interesar también lo que heredaste de tu familia.
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