"¿Para qué estoy acá?" es una de las preguntas más viejas del mundo. La astrología no da una respuesta única, pero tiene un lugar de la carta natal dedicado justamente a eso: los Nodos lunares.
No son planetas. Son los dos puntos donde la órbita de la Luna cruza el camino aparente del Sol. Están siempre opuestos: el Nodo Sur y el Nodo Norte. Tardan unos 18 años y medio en dar la vuelta completa al zodíaco, por eso marcan generaciones y también etapas de tu vida.
El Nodo Sur muestra talentos y costumbres que te salen solos, casi sin esfuerzo. Es tu zona conocida. El problema es quedarse ahí: lo cómodo, repetido una y otra vez, también puede volverse una trampa.
El Nodo Norte señala lo que viniste a aprender. Al principio da un poco de miedo o se siente torpe, porque no es tu terreno natural. Pero cuando vas en esa dirección, la vida suele acomodarse y aparece una sensación de sentido.
Algunos ejemplos:
La casa donde cae cada Nodo dice en qué área de la vida se juega todo esto: trabajo, pareja, familia, comunidad.
Son tres lenguajes distintos para la misma pregunta, y muchas veces coinciden.
¿Qué te sale tan fácil que ya no te desafía? ¿Y qué te da un poco de miedo pero te atrae igual? La primera respuesta suele hablar de tu Nodo Sur. La segunda, de tu Nodo Norte.
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